EL NUEVO EDIFICIO
El nuevo edificio se integra en el antiguo baluarte renacentista. El edificio del siglo XXI convive armónicamente con el del siglo XVI.
El edificio del museo, definido por líneas simples y limpias, es del todo respetuoso con el entorno patrimonial e histórico que le rodea y aloja; se integra perfectamente dentro del perfil del baluarte renacentista. El diálogo entre la arquitectura contemporánea del nuevo edificio y la antigua muralla está presente en todo momento y es constante, y uno se da cuenta a medida que recorre los diferentes espacios del museo. El proyecto pretende ser integrador de la construcción moderna y respetar el patrimonio antiguo de las murallas; a la vez que diferenciador. Por este motivo se han utilizado materiales como el hormigón y el vidrio, que permiten distinguir perfectamente las dos tipologías constructivas.
El edificio, diseñado por Lluís García-Ruiz, Jaume García-Ruiz, Vicente Tomás y Angel Sánchez Cantalejo, tiene una superficie total de 5.027 m², de los que 2.500 se destinan a espacios expositivos. Está dividido en tres plantas que se relacionan con el exterior, con las murallas y entre sí mediante rampas, claraboyas y grandes balcones interiores, buscando la idea de calle interior.
Los espacios exteriores son concebidos como lugares de exposición y paseo, trazando un recorrido por el perímetro de la muralla. El gran aljibe se mantiene también como espacio expositivo, a la vez que acoge actos diversos en función de la programación del museo.
El edificio del museo, definido por líneas simples y limpias, es del todo respetuoso con el entorno patrimonial e histórico que le rodea y aloja; se integra perfectamente dentro del perfil del baluarte renacentista. El diálogo entre la arquitectura contemporánea del nuevo edificio y la antigua muralla está presente en todo momento y es constante, y uno se da cuenta a medida que recorre los diferentes espacios del museo. El proyecto pretende ser integrador de la construcción moderna y respetar el patrimonio antiguo de las murallas; a la vez que diferenciador. Por este motivo se han utilizado materiales como el hormigón y el vidrio, que permiten distinguir perfectamente las dos tipologías constructivas.
El edificio, diseñado por Lluís García-Ruiz, Jaume García-Ruiz, Vicente Tomás y Angel Sánchez Cantalejo, tiene una superficie total de 5.027 m², de los que 2.500 se destinan a espacios expositivos. Está dividido en tres plantas que se relacionan con el exterior, con las murallas y entre sí mediante rampas, claraboyas y grandes balcones interiores, buscando la idea de calle interior.
Los espacios exteriores son concebidos como lugares de exposición y paseo, trazando un recorrido por el perímetro de la muralla. El gran aljibe se mantiene también como espacio expositivo, a la vez que acoge actos diversos en función de la programación del museo.







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