• Rusiñol, la passió per Mallorca
  • Santiago Rusiñol, Amfiteatre, 1911. Colección Masaveu
  • Rusiñol, la passió per Mallorca
Rusiñol, la passió per Mallorca

Rusiñol, la pasión por Mallorca

Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma, en colaboración con la Conselleria d’Educació i Cultura del Govern de les Illes Balears, presenta la exposición "Rusiñol, la pasión por Mallorca. Del luminismo y el simbolismo a la estampa japonesa", comisariada por Isabel Coll, sumándose así a los actos del Año Rusiñol 2006-2007, que conmemora el setenta y cinco aniversario de la muerte de este gran pintor y escritor. 

Mallorca es una isla cuyo nombre va indisolublemente ligado al recuerdo de destacados e interesantes personajes, tanto los nacidos en suelo mallorquín como las numerosas y personalidades forasteras que la isla ha acogido en distintas etapas históricas. Una de estas figuras es, indiscutiblemente, el pintor y literato Santiago Rusiñol (Barcelona, 1861 – Aranjuez, 1931), quien ya en su primer viaje a la isla ―durante la primavera de 1893― encontró en aquella luminosa tierra la posibilidad de tomar notas personales, en las que la vibración de la luz se erigió en un elemento central. Rusiñol quedó seducido por Mallorca, al percatarse de la diversidad de motivos de inspiración que ésta le ofrecía, una riqueza que expresó no tanto pictóricamente como desde el punto de vista literario, a través de artículos publicados en La Almudaina y La Vanguardia, en los que se recrea en todas las buenas y sorprendentes cosas que encuentra en la isla.

Nueve años después, Rusiñol regresó a Mallorca. Fue entonces cuando se puso a expresar con los pinceles toda la fascinación que la isla ejercía en él: la calma de los paisajes, la delicadeza de los patios, la tristeza de las aguas, el silencio de los valles, la potencia de las piedras antiguas, las floraciones alegres.

La exposición que presentamos, “Rusiñol, la pasión por Mallorca. Del luminismo y el simbolismo a la estampa japonesa”, abraza distintos períodos que se refieren a la relación de Santiago Rusiñol con la isla, un primero, un espacio corto, dos meses del año 1893. Lógicamente, está representado el período comprendido entre 1901 y 1907, los años más importantes del pintor en su relación con la isla. También se tratan las siguientes estancias en Mallorca, períodos que el artista iba alternando con temporadas en otros rincones. Son años de pasión compartida, pero con la isla siempre presente en su pensamiento.

En esta exposición se han querido mostrar dos aspectos diferenciales de la pintura de Rusiñol en Mallorca: uno es la utilización de la estampa japonesa, con soluciones muy alejadas de la manera de proceder académica, hecho que queda unido a su voluntad de seguir las escuelas de moda europeas ―como fueron, entre otras, el luminismo y el simbolismo―, sin olvidar de tratar los paralelismos de su obra con la poesía y la pintura simbolista. Rusiñol no dejó tampoco de captar, con mirada inteligente, las valientes formas de trabajar la pintura ―como la de Mir y la de Degouve de Nuncques entre otros―; un cúmulo de aspectos que comportaron que consiguiera, con su curiosidad e inteligencia, construir una obra eminentemente personal.

Espacio: Planta -1.
Producción: Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma con la colaboración de la Conselleria d'Educació i Cultura del Govern de les Illes Balears.

Compartir
Categorías
Temporales
Etiquetas
-
4 de mayo de 2007 → 17 de junio de 2007
Comisariado: Isabel Coll

Con la colaboración especial de: