Manolo Millares

Políptico

Fecha: 1967

Técnica: Técnica mixta sobre arpillera

Medidas: 119 x 95 cm

Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma, depósito colección Ajuntament de Palma

Obra no expuesta

Manolo Millares definió su propio lenguaje a partir de los collages, en los que utiliza elementos como madera, arena, fragmentos de cerámica o la arpillera, esta última adoptada desde 1954 para la creación de sus series «Muros» y «Perforaciones» y que se puede relacionar con las técnicas de enterramiento de la cultura guanche. La arpillera –un material humilde– se convierte así en el soporte idóneo para plasmar sus preocupaciones: el hombre, el pasado reciente de España, el dolor y los efectos de la guerra o la historia del arte español, en concreto, el Siglo de Oro.

Manipula la arpillera, reforzando su cualidad expresiva, mediante jirones y nudos, superpone fragmentos de tela o cartón cosidos a la superficie y aplica en último lugar el color, elemento que reduce al negro, el blanco y el rojo, principalmente. Todo ello se ve plasmado en sus «Homúnculos», iniciada en 1960, y también se refleja en las dos pinturas procedentes de la colección de Es Baluard, Cuadro 160 II (1961) y Políptico (1967). Nace en el seno de una familia de intelectuales quienes, con la guerra civil española, se trasladan a Arrecife (Lanzarote). Autodidacta, desde joven comienza a practicar el dibujo, primero dentro de la figuración y a finales de los años cuarenta derivando hacia otras propuestas vanguardistas, influenciándose por el surrealismo y el constructivismo, con Joan Miró y Joaquín Torres-García como referentes esenciales. Su interés por el arte primitivo y la iconografía guanche se materializan en sus conocidas Pictografías que realiza desde 1951 hasta mediados de los cincuenta. El violento dramatismo de las telas de saco, sus desgarraduras, retorcimientos, así́ como sus peculiares trazos monocromos, serán los elementos que hacen su obra identificable.

E.B.

Biografía del artista